no hay un lugar donde cambia el viento de dirección, pero si lo hubiese, éste sería el waltz. en él nacen y en él mueren, los sueños, la visión de un mundo mejor, el amor entre dos personas, la solución de las almas en ese algo misterioso que no son ellas. él mismo es algo que es distinto a la música y al tacto que evocan, el tacto de las manos por el que pervive el deseo. un waltz es verde como el roble de esta foto, que es pasión y enraizamiento, baile de hojas con el viento, eje robusto por el que sube la savia queriendo alcanzar el infinito de sí mismo, comunión con las estrellas, placer y bondad. si existen las palabras, que exista el waltz.
Leonard Cohe, Take this waltz
Shostakovitch, Vals nº2

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